Siempre estuvimos aquí

Siempre estuvimos aquí

¿Hay alguien que sepa cómo empezó la vida en la Tierra? Lo más probable es que no, pero muchas piezas del rompecabezas ya encajan y nos dan una buena idea de cómo pudo empezar la vida.
La Tierra se creó cuando nació nuestro sistema solar, hace unos 4.600 millones de años. Al principio nuestro planeta era una bola de fuego y masa fundida, pero poco a poco se fue enfriando y se formó una corteza. Según la ciencia moderna, la vida comenzó hace unos 3.500 millones de años. Está claro que la Tierra era muy diferente en aquella época, sin signos de vida y sin oxígeno en la atmósfera.

Para poder generar las moléculas complejas para crear la vida, debían cumplirse algunas condiciones básicas como la no presencia de oxígeno puro (debido a su inflamabilidad no se pueden sostener las llamas y ningún organismo puede reproducirse por debajo del 15% de contenido de oxígeno y se asfixiará mientras que todo arderá por autocombustión por encima del 25%) y la no existencia de obstáculos para absorber las radiaciones procedentes del espacio.
Debido a la alta reactividad química del oxígeno hubo que esperar una cadena de reacciones químicas diferentes antes de que se formara la elegante doble hélice del ADN de nuestros ancestros definitivos y pudiera replicarse con exactitud. A partir de ahí, hace unos 3.500 millones de años, nacieron las primeras bacterias y comenzó la cadena de la vida. En esta "sopa química inicial" estas bacterias evolucionaron mediante la transmisión del ADN, utilizando mecanismos de protección y adaptación. En este sistema primitivo la fotosíntesis y la fermentación crearon procesos equilibrados. El nivel de oxígeno se estabilizó en un 21% permitiendo la reproducción de todas las plantas y animales, en esencia una combustión controlada que descompone las moléculas orgánicas y da dióxido de carbono, agua y una gran cantidad de energía... y además se formó una capa de ozono en la parte superior de la atmósfera que protegía la vida de los agresivos rayos ultravioleta procedentes del sol.
En este escenario el ADN tiene la capacidad de replicarse con gran fiabilidad y con una velocidad extraordinaria. Hasta hoy tenemos el mismo patrón, todas las formas de vida continúan renovándose utilizando este concepto inicial desde hace millones de años.
Podemos considerar a la humanidad como la cumbre de este proceso.
El niño es atraído por el alimento a través del pecho de la madre. El adolescente es muy sensible a la sexualidad. El adulto es atraído por el dinero y las posesiones materiales. Sin embargo, cuando el hombre descubre que todo esto no es suficiente para ser feliz, comienza su búsqueda de la espiritualidad. ¿Qué es este camino espiritual? Es conocerse a sí mismo.
La evolución de la humanidad es un gran problema. Hoy la inteligencia se ha desarrollado mucho, pero ¿qué ha pasado con la sabiduría? ¿Qué es la evolución? Nadie evoluciona aumentando la inteligencia, ni el conocimiento. Hay que hacer un nuevo esfuerzo. Un nuevo estilo de esfuerzo. Por eso son importantes las técnicas de meditación. Si hacemos de estas especialidades un hábito, podríamos arrojar luz sobre nuestra búsqueda de lo desconocido y seríamos conscientes de nuestra posición ante la vida en un nivel EVO superior.
Asociación EVO.

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